—¿Y el sábado qué te vas a poner...?
La dueña, en el polémico trance de levantar la caca de su perrito, al animal:
—¿Te comiste la comida del gato...?
—... me encuentra solo, me matonea, me ve en la calle, me matonea, ¡habrá pensado que soy un viejo boludo...!
Una chica en la calle se tropieza sola:
─¡Eh, che, no empujen!
La nena junto a su padre, mirándose las manos, supongo que sucias:
─... quedamos como que trabajé...
El hijo, tipo grande, a su madre, extendiéndole el brazo impaciente:
─¡Dame, parásito!
Exasperado:
─¡Porque estás confiando en la palabra de un gordo estúpido, por eso...!
Dos chicas:
─... no es lo que yo quiero de un... hombre... ¿entendés?
─¡Pobrecito, tenía unas ganas...!
La madre a la hija de 12 años, caminando de la mano:
─... drogas, drogas, ¡drogas!
Del conductor de un auto en doble fila al encargado de edificio en la vereda:
─¡Pero vos que me cambiás de mano las calles, me volvés loco!
En el bar, a los gritos, verdugueando a alguien:
─¡Nunca falta alguien que sobra!
─... tampoco vas a estar re~obsesionado con el handy así...
Una chica, que viene junto con otra, a una tercera que pasa caminando en dirección contraria, avenida, hora pico de la tarde:
─¡Genia, dominá las flores, porfi!
Y a su amiga:
─Me sacó un ojo, casi...
Pareja de mediana edad en pizzería de barrio:
─... si llegás a estar en pedo, esa escalera te puede costar la vida...
En la escalera del subte, repleta, viernes por la mañana:
─Mi vida... cuando vayas para Italia... acordate de pasar por Turín, ¿eh?
Dos señoras en un bar, no tan amigas:
—... vos sabés que me hacés acordar a una vecina mía de planta baja...
—¿Ah sí?
—Sí, ¡tiene una fama de falsa...! ¡Pero no porque vos seas falsa, eh!
1ero de diciembre, un adolescente a los otros, caminando:
—... este año tuve las mejores noticias de mi vida...
Dos amigas por la avenida:
—... vos sos un vientre para ellos, ¡y te van a cobrar como vientre!
—¿Y la Vieja, cómo anda?
—Y ahí anda, de buen carácter, come, duerme...
Uno a los demás, ante la llegada de las chicas:
—¡Hay que verificar, muchachos! ¡Control de calidad!
Chabón a chabona:
—... y no, o que me cagaran a trompadas de a tres, y eso no es tan divertido...
La novia al novio, al pasar por la puerta del gimnasio:
—... extraño su cara de baboso...
Dos jóvenes se saludan al pasar, chocan los cinco, no se detienen:
—¡Ídolo!
—¡Pirata!
—Y si llega a ser un caso especial, ponéle, pongo la mejor cara de boludo...
Dos que se encuentran en el subte y hace mucho no se ven:
—¿Vas a la cancha?
—No, qué voy a ir...
—¿Y el Flaco? A mí me gusta el Flaco.
—Pero no era para el momento este, yo lo dije...
En estación Tribunales, adolescentes uniformados, seis y media de la tarde, frente a la puerta del vagón desbordando, dudan si entrar o no:
—Con esfuerzo, entramos.
—Con esfuerzo y dedicación.
Por celular en el subte:
—... no, pará, hay un montón de cosas que vos no sabés. (Responden) Un caos, un caos, un caos... (Responden) ¡Bueno, dale, listo! Chau.
Estibador de latas de cerveza, ante la dureza del cordón de la vereda:
—¡Agua y jabón para la picazón!
Una señora concluyendo a la vecina:
—Y bué, la cosa es que el perro ganó la batalla. ¡Y ni te cuento cómo estaban buscando a la perra, con el embarazo que tenía!
Viejas conchetas de Barrio Norte, caminando:
—Sí, a mí no me quisieron más por ser tan tarada...
Y al rato:
—Es que yo no hice nada en toda la vida y ahora tengo que hacerlo todo...
Otras dos:
—Ella algo tomaba...
—Sí, Hepatalgina...
—Sí, creo que se separaron por el tema de la Hepatalgina...
Obreros en el andamio:
Uno a los demás: ¡Fíjense si Oviedo no se quedó dormido!
Oviedo: ¿Eh?
Señores grandes despidiéndose en una cochera:
—¡Adiós!
—Adiós, le pertenezco.
Dos viejos en la vereda encontrándose luego de mucho tiempo:
—¡Hola, tanto...!
—¿Estás vivo?
—Sí, bien. ¿Y vos cómo andás?
Quita las manos de los hombros del otro antes de contestar:
—Y no, ando jodido...
En la cancha, a los gritos, a un jugador que la toca mal:
—¡Eh, muerto de mierda!
Una adolescente a otra, escandalizada:
—¿¡Qué!? ¡Ni en pedo le toco el culo!
Una chica a un chico y a una chica que la acompañan:
—¡Antes de darle bola a Víctor, me coso la que te jedi!
Un músico callejero a otro, en el túnel del subte:
—No, y que ya venía muy desaliñado, todo de verde con borcegos. Él mismo te decía que había lugares donde no lo dejaban entrar...
—Te digo más, me corto las bolas y se las doy de comer al perro.
Un cliente y un mozo:
—... y alcanzame un cenicero.
El mozo, alejándose a buscarlo:
—¿Cenicero no trajiste? Bueno, te presto uno.
Y apoyándolo en la mesa:
—Pero no me lo ensucies, ¿eh? Te lo presto pero no me lo ensucies...
—No sabés lo que fue, fue de ciencia ficción...
En un bar lleno del centro, al mediodía:
—¿Va para llevar, lo tuyo?
—¡Para llevar a la boca!
Oficinistas, zona del Colegio Nacional:
—Qué... ¿negrito, petiso? No, buen tipo, macanudo.
Tres oficinistas al borde del retiro, en la vereda de Diagonal:
—(Interrumpiendo, ansioso) ¿Tengo razón o no, Guille?
Guille, que le habla a un tercero, lo mira y le dice a quien le hablaba en primer lugar:
—No le des bola porque te va a volver loco.
Un hombre en un teléfono público, de noche, tarde.
—¿Hola?, ¿es el teléfono de María Paz?
Del otro lado evidentemente le responden que no.
Cuelga fuerte:
—Andá a cagar...
Una señora le cuenta su drama a otra:
—Todos los días le pedía a Dios que, ¡quiero vida!, ¡quiero vida!, ¡quiero vida, Diosito!
Una mujer, grande, a un hombre en un bar de mala muerte:
—¿Y a mí cómo me ves, Carlos?
Alguien habla de sus ilusiones:
―Ese es mi sueño...
La chica que teóricamente lo escucha, bosteza, con sueño...
Uno haciendo tonada turca:
—Lo tuyo es mío y lo mío es mío.
Dos estudiantes:
—A la mañana, hasta las manos; a la tarde, hasta las manos; a la noche, hasta las manos.
Dos guardianas de seguridad:
—Decíselo en crudo, mejor que lo explícito no hay nada.
—... en crudo... y sí, no le voy a andar con metáforas, justo a él...
—Sí, porque no te va a entender, porque no le da la cabeza.
Guardias de seguridad, almorzando en una salita:
—¿Vivís cerca de tu casa, vos?
Dos mujeres:
—No tiene nada, no tiene ni plata para depilarse.
Microcentro, viernes, 10 a.m.:
—¡Hoy va a ser un día muy complicado!
Dos porteros, doce y treinta:
—¿Y qué hacés? Te levantás a la mañana y qué hacés, ¿rompés las bolas?
—... aguanto a la bruja.
Mañana lluviosa, el portero del edificio, a los recién llegados:
—Trajeron la lluvia...
—No, si él vive acá.
—Sí, en broma. El cambio de temporada.
—Pero vos sos chanta, eh, chanta~chanta.
Una mujer describiéndole a alguien a su marido por Florida, hora pico:
—Vamos para allá, vení para acá; hagamos esto, hagamos lo otro, ¿viste? Es insoportable.
—¡... pero es una mina joven! ¿Tanto rompe las pelotas?
—¡... ese es el mejor libro que no leí en mi vida!
—Un famoso que nadie conoce...
Cálculo profundo:
—6000 metros sobre el nivel del mal...
—Si pudiera, querría; más que si quisiera, podría...
—Ay, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón.
—... si me permite que le dé un consejo...
Acerca de un suertudo:
—Más culo que alma...
Acerca de ciertas casualidades:
—Hoy me levanté Luis María Casualidad...
Salida de una escuela secundaria. Ella, ofendida por algo que dijo él después de saludarla:
—¡Devolveme el beso!

No hay comentarios:
Publicar un comentario