a Fabi Moyano, uno de los tipos más explosivos verbales que conocí, ingenioso, ladino y muy, muy gracioso (¿y cómo no va a ser así, si sobrevivió más de 20 años en la industria televisiva como camarógrafo de fútbol?)
Un productor mirando en la tele un conjunto musical, en vivo en la misma señal para la que todos trabajamos, interpela a los demás presentes en la redacción:
—Perdón que pregunte, capaz que alguno del grupo es amigo de ustedes, pero ¿quién canta?
Indignado en la redacción, sentencia en voz alta:
—¡Está todo inventado, hermano!: robar, robar, robar.
Dos que salen a grabar y se enteran de que van para el mismo lado:
—¿En serio? Entonces hacemos dos pájaros de un tiro.
Uno le dice a otro:
—Martín, ¿cómo vas a Rosario?
—By car.
—Hablá en castellano, boludo, si sos de La Plata...
Dos productores hablando del nombre que le puso un tercero a su hija recién nacida:
—¿Joaquina le puso? Le cagó la vida...
—Como la praia do Brasil...
Una recepcionista buscando a un productor por los pasillos:
—¿Lo viste a Panchi, vos que estás tan pancho?
Un productor abriendo la puerta de la isla abruptamente:
—¡Estamos hasta las manos, boludo!
Un productor ejecutivo interpela a un asistente:
—¡Pablo Daguerre! Tenemos que hacer una misión imposible, ¿la viste la película?
—Sí, yo tengo varias misiones imposibles para resolver...
Uno que describe un productor ejecutivo a otro:
—Es de esos tipos que te están cagando, sabés que te están cagando, pero vas contento...
Un productor ejecutivo muy taimado:
—Llamalo mañana y decíle que se lo pasaste hoy, ¿entendés?
Un camarógrafo cuenta una anécdota de otro colega, Carneiro, a otros tres. Imita todas las voces él. Es más o menos así: un comandante a los pasajeros de un avión chico Córdoba~Mendoza, luego de un atraso de más de una hora:
Comandante (por los altoparlantes): Si bien no me autorizan a partir, mi experiencia me dicta que podemos levantar vuelo.
Carneiro (a los gritos): ¡Que no mueva el avión porque lo cago a trompadas!
La azafata, corriendo por el pasillo:
Azafata: ¡Señor, siéntese!
Carneiro (sentándose ante la contención que le aplica la azafata, a los gritos): ¡Te voy a sacar la experiencia a trompadas!
Un periodista deportivo a otro:
—El penal que le cobran a Argentina en Italia ’90 es un invento, ¿qué pasó en el ’90? ¡Cayó el comunismo! ¿Y quién era el último campeón del mundo? ¡Alemania! Lo mismo pasó en Italia ’60 con Mussolini...
Hablando del contador de la empresa:
—Denti nunca entiende, pero siempre entiende.
Una recepcionista a otra:
—Ah, pero vos sos de fierro, eh... De fierro de fría digo, eh...
Pasa el jefe por el pasillo y un subalterno le dice:
—Gonza, acerca de esa jugada que me dijiste, me la comí yo, eh, tenías razón...
Un tercero cualquiera que pasa en dirección contraria:
—"¡Me la comí yo!", ¡me quedo con esa última frase!
Dos camarógrafos sobre una pelea con barras bravas, a varios:
—Vos sabés que yo la recuerdo a esa pelea...
—Cobramos como dos hijos de puta.
—Después puso una fábrica de bollos, éste...
—Quedé heroico.
Un productor, a la archivista:
—Hola, desastre. Tenés una cara de viernes...
—Psé.
—Siempre te explota el bonete, los viernes.
Dos recepcionistas fuertonas, caminan juntas por el pasillo.
—¿Qué te pasa?
—(En tono más bajo) Nada, nada...
—Dale a vos te pasa algo, ¿qué te pasa?
—(Casi entre dientes) No, no me pasa nada...
—Dale, ¿qué te pasa? Dale, que somos pocas y nos conocemos mucho...
—(Más claramente) No me pasa nada.
Un productor se entera que los de seguridad impiden la entrada al estudio porque está Maradona:
—¿Quiénes?, ¿los de seguridad? ¡A los de seguridad me los como en un Paty!
Un camarógrafo a otro, verdugeándolo mientras arman los equipos para viajar:
—Si algún día me llego a separar, me gustaría ir a vivir con vos. Pero todo, ¿eh?, cama, intimidad; me gusta porque sos prolijo...
Un camarógrafo a un productor que amenaza con tirar algo, como fin a una disputa bulliciosa de oficina:
—¡Tirálo! ¡Tirálo! Escuchame pedazo de sorete, si vos no tenés huevos ni para una tortilla.
Un tercero acude a distraerlo para que afloje:
—Fabi, teléfono.
Como si nada, al primero:
—Pará de preguntar "¿qué más, qué más?", te vas a morir. Te va a agarrar parálisis facial, vas a preguntar (imitando la voz de alguien con ese síntoma): "¿qué más, qué más...?"
Un productor hinchapelotas pero muy gracioso, en el fragor de la batalla:
—¡Té de tilo intravenoso necesito!
Y luego:
—Hoy es el día más feliz de mi vida, porque mirá (y muestra el soporte del celular al cinto, vacío) me olvidé el celular, estoy feliz, relajado, es como si me chuparan la pija ininterrumpidamente.
Un camarógrafo a un productor:
—Callate, medio polvo... ¡Budín de pan! ¡Te hicieron para no tirar la leche!
Por el talk-back, antes de una transmisión, temprano un sábado a la mañana:
—¿De quién es esa vocecita?
(Respuesta que no se escucha.)
—¿Qué te comiste, un guiso de tachuelas?
(Respuesta que no se escucha.)
—Hemos venido más temprano...
Productores muy hijos de puta:
—Che, ¿y el Gordo?
—Tiene jet lag, vino de Córdoba.
Suena el teléfono:
—Atendelo como con la boca llena.
Un camarógrafo a un productor:
—¡Callate, pedazo de sea monkey!
Un productor de eventos por celular:
—¡Qué tal, Ramón! ¿Cómo le va? Calavera non~stop, ¿eh?
Un camarógrafo a un productor:
—¡Venís todos los días a la una y media, caradura a sueldo! ¡Tené un poquito de vergüenza!
Dos recepcionistas relindas:
—Me da un poco de calor...
—¿Calor?
—Sí, no vergüenza, calor, calor.
Dos camarógrafos sacándole el cuero a un ausente:
—Que le gustan las minas, seguro, pero parece que también le gustan los tipos...
—¿Vos decís que es mediocampista, ataca y defiende?
—Vos la noche gay la manejás a la perfección.
Un asistente de producción:
—Qué bajo caímos, tocamos techo...
Recepcionista a la redacción en general:
—¿Ustedes lo vieron a Cascioli hoy?
—No, no. Afortunadamente, no.
Un camarógrafo a un asistente de producción frente a varios:
—Mirá, Colo, mostrame las zapatillas, eh, ¿ves? Todo el día laburando, parece la Cenicienta.
—La Cenicienta...
—Claro, esta es la gente que sirve, no los chicos Nike. Mirálo a este, gato de iglesia le dicen, lo mantiene el padre.
Un camarógrafo al camarógrafo en jefe:
—No me mires feo...
—No te miro feo; el día que te mire feo, te vas a dar cuenta.
Por handy, un productor, al que lo llama por alerta:
Productor: Pará un cachito con el pituteo, ya te dije que ahora te llamo, te lo aclaré...
Interlocutor: (a través del radio, irónico) Bueno, disculpame, no te escuché cuando me lo decías, mil disculpas...
Productor: ¡No, qué mil disculpas! ¡Un millón de disculpas, por lo menos!
(Mutis.)
Productor: ¿Qué querés, muerto?
Una recepcionista a otra, fumando afuera:
—No me acuerdo, boluda, estaba muy cansada, ¿viste cuando escuchás a alguien como en voz en off?
Dramáticos, sobre otro compañero de redacción:
—¿Y Abadi?
—No está más, renunció.
Un productor ejecutivo a otro:
—Yo no digo más nada, a mí llename la boca de billetes y yo no digo nada.
Y un terecero:
—¡Que diga, que diga! ¡Que diga que le bajo todos los dientes...!
Una recepcionista a otra:
—¿Adónde la voy a llamar, a la casa?
—¿Qué, no tenés el celular de ella?
—Me llega a atender el marido...
A altas horas, en la oficina desierta, alguien empuja un carrito repleto de cintas de video. Otro le dice:
—Un whisky voy a querer.
—Camarero nocturno trabajo hoy.
Un postproductor nocturno a otro:
—Si me quedo dormido, no me levantás más, ¡me podés cachetear mil veces!
Editores nocturnos:
—¡Voy a ver si se despierta, porque está durmiendo! ¡Se hizo una siesta de la gran siete!
Dos productores frente a sus computadoras:
—Porque ya sabés como es el dicho, hazte fama...
—Sí, hazte fama y échate a perder.
Un camarógrafo en jefe, intentando armar la grilla del domingo:
—El viernes fue el cumpleaños del hijo, ayer fue el cumpleaños de ella y hoy es el de la hija.
Un guionista lleva a un productor abrazado, lo intenta convencer de algo:
Productor: Bueno, mejor, así me quedo más tranquilo... Bah, tranquilo entre comillas.
Dos camarógrafos gordos:
—¿Dónde queda?
—Constituyentes y General Paz...
—Ah, pensé que me ibas a decir acá a dos cuadras...
—Pero son los mejores panchos del planeta...
—Bueno, pero hasta allá tenemos como dos horas.
—No, una hora y media le pongo, eh...
Productor con corresponsal español, alejándose el teléfono del oído, por los gritos:
—¡Perfecto, perfecto, Manolillo! (Pausa mientras escucha y hace cara de no soportarlo) Che, muchas gracias, muy bien, muy bien.
Y otro:
—¿Cómo está tu relación con los corresponsales?
—No tengo relación con los corresponsales.
Le envío una alerta al que tenga mi handy, a ver si quiere cambiarlo:
—¿Quién es?
—Hola, qué tal, soy Daniel de Torneos, ¿con quién hablo?
—No, estás equivocado, maestro, no sé con quién querés hablar.
Hago una pausa, extrañado. Insisto.
—Estás en un directorio de Torneos.
—No, maestro. Yo soy el chofer de Diego Ávila, no sé quién sos...
—Soy Daniel Villar, realizador, ¿tenés un minuto?
—Maestro, yo no sé quién sos, yo soy el chofer de Diego Ávila y no te puedo atender.
—Lo que pasa es que tenés un Nextel de uso frecuente nuestro.
—Maestro, yo no tengo nada que ver y... ¡chau!
De periodistas deportivos:
—Además, compará la cotización AFA~precio en pesos...
—No; ahí también está la individualidad de cada uno, cómo se hace brillar...
Un asistente de cámara a dos camarógrafos que salen cargados ya, a cubrir algo importante:
—¡Paren, paren! ¡Yo voy con ustedes!
domingo, 27 de septiembre de 2009
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