—¡No, él va a vivir su vida! Y cuando se canse de vivir su vida...
Acerca de lo dura que es la vida con los pobres, dos inmigrantes peruanos en el Abasto:
—Tenés que tener un BMV~doble descapotable...
—Un tipo que sale de su casa a las siete de la mañana y vuelve a las nueve de la noche y toda la vida así... ¡Toda la vida así!
Dos señoronas en el bar:
—... no sé qué edad tenía, pero si yo hubiese tenido un año menos...
viernes, 23 de octubre de 2009
Ready~mades de bondis:
Un chofer a otro, durante el semáforo:
—¡Ahí lo vi, lo vi!, ¡era un caso de vida o muerte!
El pasajero en la puerta al chofer:
—Una pregunta: ¿pasás por California...?
El chofer a la pasajera, algo relacionado con la tarjeta SUBE:
—... no, ¿sabe lo que pasa? Es que son no 8, 9, 10 horas por día respondiendo una pregunta que es tan sencilla... ¡lo mejor que hizo Cristina!
Un chofer a otro, en la pausa del semáforo:
—¡Ah, vos también te has vuelto cabrón...!
Joven por celular:
—...no, pará, hay un montón de cosas que vos no sabés. (responden) Un caos, un caos, un caos... (responden) ¡Bueno, dale, listo! Chau.
Acompañante (al chofer): Pablito lo que tiene que hacer es callarse.
Al rato:
Acompañante (siempre al chofer): Pablito lo que tiene que hacer son dos cosas: callarse y escuchar.
El vendedor ambulante:
—Bueno gracias, señores pasajeros, buen fin de semana para todos...
Y al colectivero:
—Yo estuve laburando en C.A.I. hasta Febrero.
—¿Ah, sí?
—Y, a mí me conviene, son veinticinco pesos al día. Ahora empezamos de vuelta en octubre: pileta, quincho, parrilla...
—¿Estuviste en la huelga de Retiro?
Sábado a la noche, unas chicas muy arregladas en la puerta de salida, conversando. El joven se pone de pie, dispuesto a bajar, pasando entre ellas. Una le dice:
—¿Te toco? -y arrima su mano al timbre.
—Bueno, gracias.
Ella se da cuenta del equívoco de su frase al mismo tiempo que sus amigas. Él las ve reírse y se baja sonriente también.
Joven emprendedor por celular:
—Pero esos "visto buenos" que vos decís me hacen perder plata...
(Le responden)
—Bueno, entonces cuando te vuelvas a equivocar, te voy a demostrar que otra vez tenía razón...
(Le responden)
—Hacé lo que quieras como hacés siempre, lo que sí no esperes de mí lo que no estoy dispuesto a hacer. Para no seguir enroscándome, cambio y fuera...
(Le responden)
—Bueno, abuela, te tengo que dejar...
Del chofer a un automóvil:
—¡¿Te dicen "2 ruedas", la concha de tu hermana...?!
Una gorda y una chiquita en el asiento de adelante:
—Encima mi entorno no ayuda, mi mejor amiga, la Pame, no estudia; y las otras dos, una trabaja con el viejo, la otra va a Bellas Artes, y eso no tiene ni punto de comparación.
—Ah, sí. Ahí es: “¿Qué les parece chicos?, ¿qué sienten?” De mi grupo de allá pasa lo mismo, hay varios bohemios.
—Eso me quedó de la época en que salía con el Mitómano. ¡Qué pibe, ese! Me cagó con mi mejor amiga. Lo conocí por mi hermano, pero ni punto de comparación con él; ah, no sabés, él es divino. Encima un ganador con las minas, todo. Debe ser por eso que yo busco tipos así, porque cuando éramos chicos no sabés todas las cosas que hacía por mí.
—Y sí, los hermanos son re~importantes.
—Re. Estaba todo el día detrás mío, me llevaba a la escuela en auto, a veces me iba a buscar. Cuando me recibí en séptimo, ¡me fue a buscar con un ramo de rosas así! Y en los cumpleaños también, de llevarnos a bailar, porque yo en los cumpleaños siempre hago algo. Ojo, algo tranqui, no me gustan las fiestas descontroladas, en casa, pocos amigos...
—Sí, un grupo, una reunión...
—Pocos amigos, y a veces, después, nos vamos a bailar. Debe ser por eso que al Mitómano lo mandé a la mierda, porque lo comparaba con mi hermano, y el otro, pobrecito...
—Sí, cuando una es chica, idealiza.
—Y, sí, después... ¿sabés cuando no me creí más la perfección de mi hermano?
—¡Cuando conociste a la novia!
La gorda se queda sin palabras. La chiquita arremete.
—¡Te leí la mente!
—¡Ahí lo vi, lo vi!, ¡era un caso de vida o muerte!
El pasajero en la puerta al chofer:
—Una pregunta: ¿pasás por California...?
El chofer a la pasajera, algo relacionado con la tarjeta SUBE:
—... no, ¿sabe lo que pasa? Es que son no 8, 9, 10 horas por día respondiendo una pregunta que es tan sencilla... ¡lo mejor que hizo Cristina!
Un chofer a otro, en la pausa del semáforo:
—¡Ah, vos también te has vuelto cabrón...!
Joven por celular:
—...no, pará, hay un montón de cosas que vos no sabés. (responden) Un caos, un caos, un caos... (responden) ¡Bueno, dale, listo! Chau.
Acompañante (al chofer): Pablito lo que tiene que hacer es callarse.
Al rato:
Acompañante (siempre al chofer): Pablito lo que tiene que hacer son dos cosas: callarse y escuchar.
El vendedor ambulante:
—Bueno gracias, señores pasajeros, buen fin de semana para todos...
Y al colectivero:
—Yo estuve laburando en C.A.I. hasta Febrero.
—¿Ah, sí?
—Y, a mí me conviene, son veinticinco pesos al día. Ahora empezamos de vuelta en octubre: pileta, quincho, parrilla...
—¿Estuviste en la huelga de Retiro?
Sábado a la noche, unas chicas muy arregladas en la puerta de salida, conversando. El joven se pone de pie, dispuesto a bajar, pasando entre ellas. Una le dice:
—¿Te toco? -y arrima su mano al timbre.
—Bueno, gracias.
Ella se da cuenta del equívoco de su frase al mismo tiempo que sus amigas. Él las ve reírse y se baja sonriente también.
Joven emprendedor por celular:
—Pero esos "visto buenos" que vos decís me hacen perder plata...
(Le responden)
—Bueno, entonces cuando te vuelvas a equivocar, te voy a demostrar que otra vez tenía razón...
(Le responden)
—Hacé lo que quieras como hacés siempre, lo que sí no esperes de mí lo que no estoy dispuesto a hacer. Para no seguir enroscándome, cambio y fuera...
(Le responden)
—Bueno, abuela, te tengo que dejar...
Del chofer a un automóvil:
—¡¿Te dicen "2 ruedas", la concha de tu hermana...?!
Una gorda y una chiquita en el asiento de adelante:
—Encima mi entorno no ayuda, mi mejor amiga, la Pame, no estudia; y las otras dos, una trabaja con el viejo, la otra va a Bellas Artes, y eso no tiene ni punto de comparación.
—Ah, sí. Ahí es: “¿Qué les parece chicos?, ¿qué sienten?” De mi grupo de allá pasa lo mismo, hay varios bohemios.
—Eso me quedó de la época en que salía con el Mitómano. ¡Qué pibe, ese! Me cagó con mi mejor amiga. Lo conocí por mi hermano, pero ni punto de comparación con él; ah, no sabés, él es divino. Encima un ganador con las minas, todo. Debe ser por eso que yo busco tipos así, porque cuando éramos chicos no sabés todas las cosas que hacía por mí.
—Y sí, los hermanos son re~importantes.
—Re. Estaba todo el día detrás mío, me llevaba a la escuela en auto, a veces me iba a buscar. Cuando me recibí en séptimo, ¡me fue a buscar con un ramo de rosas así! Y en los cumpleaños también, de llevarnos a bailar, porque yo en los cumpleaños siempre hago algo. Ojo, algo tranqui, no me gustan las fiestas descontroladas, en casa, pocos amigos...
—Sí, un grupo, una reunión...
—Pocos amigos, y a veces, después, nos vamos a bailar. Debe ser por eso que al Mitómano lo mandé a la mierda, porque lo comparaba con mi hermano, y el otro, pobrecito...
—Sí, cuando una es chica, idealiza.
—Y, sí, después... ¿sabés cuando no me creí más la perfección de mi hermano?
—¡Cuando conociste a la novia!
La gorda se queda sin palabras. La chiquita arremete.
—¡Te leí la mente!
Ready~mades de lo de Sú Giménez:
Una pequeña folclorista a la diva:
—Susana, ¿puedo mandar un saludo?
—Ya querés mandar un saludo, vos. (Se ríen) Dale, mandálo.
—A mi mamá, a mi papá, a mis hermanos (pausita), a mis tíos, a la abuela... (piensa) ... y a todo el pueblo de Olta.
Una persona que ha sido llamada por Sú Giménez:
—Estoy con la mitad de mi familia: mi marido y mi último hijo.
—Susana, ¿puedo mandar un saludo?
—Ya querés mandar un saludo, vos. (Se ríen) Dale, mandálo.
—A mi mamá, a mi papá, a mis hermanos (pausita), a mis tíos, a la abuela... (piensa) ... y a todo el pueblo de Olta.
Una persona que ha sido llamada por Sú Giménez:
—Estoy con la mitad de mi familia: mi marido y mi último hijo.
Ready~mades históricos:
—Recién llegado a Buenos Aires, Arenales se empezó a vincular con la gente correcta.
Otro:
—San Martín le pide a Arenales la misión imposible: "La Campaña del Aire", tres años de logística, sesenta y siete batallas...
Otro:
—San Martín le pide a Arenales la misión imposible: "La Campaña del Aire", tres años de logística, sesenta y siete batallas...
Ready~made delincuencial:
Chabón, pantalones cortos, remera de la selección de Brasil, a medianoche hablando desde un teléfono público:
—¿Qué me decís del Carlo, otra vez encanado? El día del cumpleaños de mi vieja me enteré, ¿entendés? Llamó la vieja de él y atendió la mía. El Carlo volvió a delinquir y cayó en cana, le dijo, ¿entendés? Si yo una vez me paré enfrente de un policía por él, casi me como un disparo. Yo le hablé todos los días durante dos años, chabón, ¿sabés lo que es llamarlo todos los días?
—¿Qué me decís del Carlo, otra vez encanado? El día del cumpleaños de mi vieja me enteré, ¿entendés? Llamó la vieja de él y atendió la mía. El Carlo volvió a delinquir y cayó en cana, le dijo, ¿entendés? Si yo una vez me paré enfrente de un policía por él, casi me como un disparo. Yo le hablé todos los días durante dos años, chabón, ¿sabés lo que es llamarlo todos los días?
Ready~made de primero de diciembre:
Un adolescente a otros, caminando:
—... este año tuve las mejores noticias de mi vida...
—... este año tuve las mejores noticias de mi vida...
Ready~mades de enamorados:
─... a veces me pasa, por mis ex~pasados...
─¿Y vos por qué no te casaste...?
─Bueno, yo soy del interior... (y la explicación continúa)
Ella a él, re~caliente, cortándole:
─¡“Ya” te borro del Facebook!
De frustración amorosa:
─Las que me acosan, no me gustan, y las que me gustan, no me dan bola o son la esposa de alguien...
Un oficinista a otro, caminando, pleno centro:
—Me parece que me estoy enamorando...
—¡Uy, no, otra vez...!
A las doce de la noche, mientras cierran la cortina metálica del negocio:
—Estoy enamorado, Turco. Estoy enamorado de la chica que carga gas en la Astra.
Y:
—Porque yo si hay una cosa que siempre pienso de Agustina, es en la cara linda que va a tener cuando sea vieja.
Una amiga a otra por sobre los lentes oscuros:
—La verdad que sí. Yo te quiero y siempre te voy a querer.
Se besan en la mejilla, despidiéndose. Visten igual o parecido, son médicos. Ella dice:
—Bueno, nos vemos, ¡un beso!
Él la atrae hacia sí, se acerca.
—¿Otro beso? (y acercándola más) ¿Querés otro beso?
Ella no responde, lo mira a los ojos. Él la besa.
—¡Vos ponéle fe, que dos no te pueden rebotar!
—¿Tenés novio?
—Sí, hace quince minutos...
La novia al novio:
—¿Vos te pensás que todos los días en la calle te encontrás con una chica que hable tres idiomas, baile hip~hop y guiñe con los dos ojos?
Y:
—¡Cómo nos divertimos, cuando nos divertimos!
Ironizando acerca del don mundano de su novio:
—¿No querés hacerte más amigos? ¿Cerraste la consultoría?
Él le lee el horóscopo, ella no le cree y le quita el diario.
—¿Lo dice mi horóscopo?
Él lo recupera, sigue leyéndole:
—¡Shh! "Un anhelo eleva el amor hacia experiencias sublimes..."
Ella se lo vuelve a quitar de un manotazo:
—¡En todo caso son mis anhelos! ¡Es mi horóscopo!
El novio le pregunta por el perro de su adolescencia, Poroto:
Ella: No sé si Poroto vive. Sí, vive, creo. ¡Ay, qué fea sensación no saber si Poroto vive o no!
Él: ¡Si querés un lugar en esta relación, ganátelo!
Ella: Si es el lugar de la pendeja sumisa, no lo quiero, ¡queda vacante!
─¿Y vos por qué no te casaste...?
─Bueno, yo soy del interior... (y la explicación continúa)
Ella a él, re~caliente, cortándole:
─¡“Ya” te borro del Facebook!
De frustración amorosa:
─Las que me acosan, no me gustan, y las que me gustan, no me dan bola o son la esposa de alguien...
Un oficinista a otro, caminando, pleno centro:
—Me parece que me estoy enamorando...
—¡Uy, no, otra vez...!
A las doce de la noche, mientras cierran la cortina metálica del negocio:
—Estoy enamorado, Turco. Estoy enamorado de la chica que carga gas en la Astra.
Y:
—Porque yo si hay una cosa que siempre pienso de Agustina, es en la cara linda que va a tener cuando sea vieja.
Una amiga a otra por sobre los lentes oscuros:
—La verdad que sí. Yo te quiero y siempre te voy a querer.
Se besan en la mejilla, despidiéndose. Visten igual o parecido, son médicos. Ella dice:
—Bueno, nos vemos, ¡un beso!
Él la atrae hacia sí, se acerca.
—¿Otro beso? (y acercándola más) ¿Querés otro beso?
Ella no responde, lo mira a los ojos. Él la besa.
—¡Vos ponéle fe, que dos no te pueden rebotar!
—¿Tenés novio?
—Sí, hace quince minutos...
La novia al novio:
—¿Vos te pensás que todos los días en la calle te encontrás con una chica que hable tres idiomas, baile hip~hop y guiñe con los dos ojos?
Y:
—¡Cómo nos divertimos, cuando nos divertimos!
Ironizando acerca del don mundano de su novio:
—¿No querés hacerte más amigos? ¿Cerraste la consultoría?
Él le lee el horóscopo, ella no le cree y le quita el diario.
—¿Lo dice mi horóscopo?
Él lo recupera, sigue leyéndole:
—¡Shh! "Un anhelo eleva el amor hacia experiencias sublimes..."
Ella se lo vuelve a quitar de un manotazo:
—¡En todo caso son mis anhelos! ¡Es mi horóscopo!
El novio le pregunta por el perro de su adolescencia, Poroto:
Ella: No sé si Poroto vive. Sí, vive, creo. ¡Ay, qué fea sensación no saber si Poroto vive o no!
Él: ¡Si querés un lugar en esta relación, ganátelo!
Ella: Si es el lugar de la pendeja sumisa, no lo quiero, ¡queda vacante!
Ready~mades de supermercado:
Es fin de mes. El cliente, extendiéndole la tarjeta de crédito a la cajera, y adelantándose a un posible saldo insuficiente:
—... está un poco cansada...
En el muy alargado Coto que entra por Marcelo T. y sale por Mansilla, la señora al repositor de góndolas:
—¿... sabés dónde está el arroz....?
—... derecho por este pasillo, en la punta, señora...
Ya yéndose, la señora:
—¡Ay, qué lejos!, ¿no lo podían poner más cerca?
Y él:
—... si quiere le presto una patineta...
Una pareja:
Él: ¿... no te gustan los hongos?
Ella: A mí sí, pero a vos no...
El dependiente a la cajera, mostrándole una birome:
—¿Es de vos? Decíme la verdad, ¿es de vos o es de ella?
—... está un poco cansada...
En el muy alargado Coto que entra por Marcelo T. y sale por Mansilla, la señora al repositor de góndolas:
—¿... sabés dónde está el arroz....?
—... derecho por este pasillo, en la punta, señora...
Ya yéndose, la señora:
—¡Ay, qué lejos!, ¿no lo podían poner más cerca?
Y él:
—... si quiere le presto una patineta...
Una pareja:
Él: ¿... no te gustan los hongos?
Ella: A mí sí, pero a vos no...
El dependiente a la cajera, mostrándole una birome:
—¿Es de vos? Decíme la verdad, ¿es de vos o es de ella?
Ready~made de pescador:
Refiriéndose a un tipo particular de pez:
—Kilo por kilo vende muy cara la derrota…
—Kilo por kilo vende muy cara la derrota…
Ready~mades de jugadora compulsiva:
En la mesa misma de la ruleta, al croupier:
—¡Cuando quieras, a la hora que quieras, y por lo que quieras!
Y tras la última bola de la noche, en el lobby del casino:
—Buenas noches, ¡hasta mañana!
—¡Cuando quieras, a la hora que quieras, y por lo que quieras!
Y tras la última bola de la noche, en el lobby del casino:
—Buenas noches, ¡hasta mañana!
Ready~mades de locutorio:
Un empleado de un cyber, contando muchísimas monedas de las que se caen algunas:
—¡Se armó el tole~tole!
Dos señoras frente a la compu:
Ella (imitando la voz exasperada de su hija): ¡Ay, mamá, no! (y retomando su tono normal) ¿Y yo cómo le voy a dar a la tecla de la computadora?
Clienta al pagar:
—¡El día que me compré esta cartera con cuarenta bolsillos, perdí la cabeza!
—Es que tiene todo lo que vos necesitás...
En virtud de los inconvenientes que hay para comunicarse con Londres luego del atentado, el cliente con el dependiente:
—A veces uno tiene mala suerte.
—Desde que nací.
—Ah... eso ya es crónico.
—No le vamos a echar la culpa a Londres...
Señora grande en la cabina de al lado:
—Porque Tomás es como que se potencia delante de él, ¡se potencia! Y bueno, ¿es verdad lo que dice, que todo el rato lo llaman? Que recibe llamados constantemente... Eh, entonces que se vaya a hacer eso a la casa del padre, que se vaya y después vuelva.
Señora por teléfono, larga distancia:
—Vos hacé lo que quieras; si querés hacer escarpines, hacé escarpines, que para eso te lo mandé.
La rubia de caja, muy atenta, muy escuchadora, transmite un mensaje:
—Después hágame acordar que le diga algo, Salvador...
El tipo asiente. Al rato vuelve.
—¿Qué me querías decir, nena?
—Que dijo Quique que si no le devuelve los cien pesos le va a romper todo el quiosco de diarios.
—¿Ah, sí? (Avergonzado) ¡No me digas!
—Dijo: ¡que ni se le ocurra gastárselo en joda! Y yo pensaba: ¿en joda? En salir a comer algo rico afuera, o en una ropita linda, algo para el perro... ¿por qué no se los revienta?
—Ja, ja -se ríe admirado y a la vez halagado Salvador.
Y al día siguiente, cuando ya está Quique:
—No, pero no sabés lo que pasó anoche...
—¿Qué te pasó?
Salvador baja el tono.
—Estaba durmiendo y de repente escucho una voz desde el placard que me dice: (con tono fantasmagórico) ¡No me llevaste a Puertooo Madeeeroooo! ¡No me llevaste a Puertooo Madeeeroooo! Me levanto y veo que viene de la billetera, la abro ¿y sabés quién era? Julio Argentino, Julio Argentino Roca -y le extiende el billete de cien en devolución.
—Ja, ja , ja, ¡no sabés cómo lo extrañé! -Quique recupera su dinero.
—(Voz fantasmagórica) ¡No me lleeeeves con el Flacoooo! ¡No me lleeeeves con el Flacoooo!
—¡Se armó el tole~tole!
Dos señoras frente a la compu:
Ella (imitando la voz exasperada de su hija): ¡Ay, mamá, no! (y retomando su tono normal) ¿Y yo cómo le voy a dar a la tecla de la computadora?
Clienta al pagar:
—¡El día que me compré esta cartera con cuarenta bolsillos, perdí la cabeza!
—Es que tiene todo lo que vos necesitás...
En virtud de los inconvenientes que hay para comunicarse con Londres luego del atentado, el cliente con el dependiente:
—A veces uno tiene mala suerte.
—Desde que nací.
—Ah... eso ya es crónico.
—No le vamos a echar la culpa a Londres...
Señora grande en la cabina de al lado:
—Porque Tomás es como que se potencia delante de él, ¡se potencia! Y bueno, ¿es verdad lo que dice, que todo el rato lo llaman? Que recibe llamados constantemente... Eh, entonces que se vaya a hacer eso a la casa del padre, que se vaya y después vuelva.
Señora por teléfono, larga distancia:
—Vos hacé lo que quieras; si querés hacer escarpines, hacé escarpines, que para eso te lo mandé.
La rubia de caja, muy atenta, muy escuchadora, transmite un mensaje:
—Después hágame acordar que le diga algo, Salvador...
El tipo asiente. Al rato vuelve.
—¿Qué me querías decir, nena?
—Que dijo Quique que si no le devuelve los cien pesos le va a romper todo el quiosco de diarios.
—¿Ah, sí? (Avergonzado) ¡No me digas!
—Dijo: ¡que ni se le ocurra gastárselo en joda! Y yo pensaba: ¿en joda? En salir a comer algo rico afuera, o en una ropita linda, algo para el perro... ¿por qué no se los revienta?
—Ja, ja -se ríe admirado y a la vez halagado Salvador.
Y al día siguiente, cuando ya está Quique:
—No, pero no sabés lo que pasó anoche...
—¿Qué te pasó?
Salvador baja el tono.
—Estaba durmiendo y de repente escucho una voz desde el placard que me dice: (con tono fantasmagórico) ¡No me llevaste a Puertooo Madeeeroooo! ¡No me llevaste a Puertooo Madeeeroooo! Me levanto y veo que viene de la billetera, la abro ¿y sabés quién era? Julio Argentino, Julio Argentino Roca -y le extiende el billete de cien en devolución.
—Ja, ja , ja, ¡no sabés cómo lo extrañé! -Quique recupera su dinero.
—(Voz fantasmagórica) ¡No me lleeeeves con el Flacoooo! ¡No me lleeeeves con el Flacoooo!
Ready~mades de niños:
—... practicás, practicás, practicás, practicás, practicás, practicás, ¡y te sale...!
Atienden el portero eléctrico:
—¿Quién es?
—Eh… ¡Peluca!
Una niña en la puerta de McDonald’s a su padre:
—Y en vez de decirle me das cambio, le dijo: ¿me das propina?
Contando su viaje a otros pibes:
—Fui a la fábrica de dulce de leche y todo...
—Yo soy joven –dice la nena.
—No, vos sos nena.
Voz de niño en mi contestador automático:
—Hola, usted se ha ganado una Ferrari, la puede venir a retirar a French 1800. Apriete uno para finalizar este mensaje, apriete dos para más opciones, ¡¡¡apriete tres para irse al carajo, pelotudo de mierda!!!
Un nene a otro:
—¿Vos te animás, así? ¡Yo ni loco!
De un padre a su hijito:
—¡Media hora buscándote!
De una madre a su hijo:
—¡No empieces a portarte mal!
Atienden el portero eléctrico:
—¿Quién es?
—Eh… ¡Peluca!
Una niña en la puerta de McDonald’s a su padre:
—Y en vez de decirle me das cambio, le dijo: ¿me das propina?
Contando su viaje a otros pibes:
—Fui a la fábrica de dulce de leche y todo...
—Yo soy joven –dice la nena.
—No, vos sos nena.
Voz de niño en mi contestador automático:
—Hola, usted se ha ganado una Ferrari, la puede venir a retirar a French 1800. Apriete uno para finalizar este mensaje, apriete dos para más opciones, ¡¡¡apriete tres para irse al carajo, pelotudo de mierda!!!
Un nene a otro:
—¿Vos te animás, así? ¡Yo ni loco!
De un padre a su hijito:
—¡Media hora buscándote!
De una madre a su hijo:
—¡No empieces a portarte mal!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
