Un chofer a otro, durante el semáforo:
—¡Ahí lo vi, lo vi!, ¡era un caso de vida o muerte!
El pasajero en la puerta al chofer:
—Una pregunta: ¿pasás por California...?
El chofer a la pasajera, algo relacionado con la tarjeta SUBE:
—... no, ¿sabe lo que pasa? Es que son no 8, 9, 10 horas por día respondiendo una pregunta que es tan sencilla... ¡lo mejor que hizo Cristina!
Un chofer a otro, en la pausa del semáforo:
—¡Ah, vos también te has vuelto cabrón...!
Joven por celular:
—...no, pará, hay un montón de cosas que vos no sabés. (responden) Un caos, un caos, un caos... (responden) ¡Bueno, dale, listo! Chau.
Acompañante (al chofer): Pablito lo que tiene que hacer es callarse.
Al rato:
Acompañante (siempre al chofer): Pablito lo que tiene que hacer son dos cosas: callarse y escuchar.
El vendedor ambulante:
—Bueno gracias, señores pasajeros, buen fin de semana para todos...
Y al colectivero:
—Yo estuve laburando en C.A.I. hasta Febrero.
—¿Ah, sí?
—Y, a mí me conviene, son veinticinco pesos al día. Ahora empezamos de vuelta en octubre: pileta, quincho, parrilla...
—¿Estuviste en la huelga de Retiro?
Sábado a la noche, unas chicas muy arregladas en la puerta de salida, conversando. El joven se pone de pie, dispuesto a bajar, pasando entre ellas. Una le dice:
—¿Te toco? -y arrima su mano al timbre.
—Bueno, gracias.
Ella se da cuenta del equívoco de su frase al mismo tiempo que sus amigas. Él las ve reírse y se baja sonriente también.
Joven emprendedor por celular:
—Pero esos "visto buenos" que vos decís me hacen perder plata...
(Le responden)
—Bueno, entonces cuando te vuelvas a equivocar, te voy a demostrar que otra vez tenía razón...
(Le responden)
—Hacé lo que quieras como hacés siempre, lo que sí no esperes de mí lo que no estoy dispuesto a hacer. Para no seguir enroscándome, cambio y fuera...
(Le responden)
—Bueno, abuela, te tengo que dejar...
Del chofer a un automóvil:
—¡¿Te dicen "2 ruedas", la concha de tu hermana...?!
Una gorda y una chiquita en el asiento de adelante:
—Encima mi entorno no ayuda, mi mejor amiga, la Pame, no estudia; y las otras dos, una trabaja con el viejo, la otra va a Bellas Artes, y eso no tiene ni punto de comparación.
—Ah, sí. Ahí es: “¿Qué les parece chicos?, ¿qué sienten?” De mi grupo de allá pasa lo mismo, hay varios bohemios.
—Eso me quedó de la época en que salía con el Mitómano. ¡Qué pibe, ese! Me cagó con mi mejor amiga. Lo conocí por mi hermano, pero ni punto de comparación con él; ah, no sabés, él es divino. Encima un ganador con las minas, todo. Debe ser por eso que yo busco tipos así, porque cuando éramos chicos no sabés todas las cosas que hacía por mí.
—Y sí, los hermanos son re~importantes.
—Re. Estaba todo el día detrás mío, me llevaba a la escuela en auto, a veces me iba a buscar. Cuando me recibí en séptimo, ¡me fue a buscar con un ramo de rosas así! Y en los cumpleaños también, de llevarnos a bailar, porque yo en los cumpleaños siempre hago algo. Ojo, algo tranqui, no me gustan las fiestas descontroladas, en casa, pocos amigos...
—Sí, un grupo, una reunión...
—Pocos amigos, y a veces, después, nos vamos a bailar. Debe ser por eso que al Mitómano lo mandé a la mierda, porque lo comparaba con mi hermano, y el otro, pobrecito...
—Sí, cuando una es chica, idealiza.
—Y, sí, después... ¿sabés cuando no me creí más la perfección de mi hermano?
—¡Cuando conociste a la novia!
La gorda se queda sin palabras. La chiquita arremete.
—¡Te leí la mente!
viernes, 23 de octubre de 2009
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